Yo estoy a cargo de mi mente por lo tanto soy responsable de mis resultados

Cuando hablamos de la mente nos referimos a la actividad cerebral que se relaciona con nuestros pensamientos y creencias. A través de la vida acumulamos recuerdos y aprendizajes de diversas experiencias que necesariamente en estos momentos no nos ayuda y, por ende, genera sufrimiento en el presente o te detiene en algún contexto de tu vida.

La mente es poderosa y cuando das por cierto algo, eso se convierte en tu realidad. Diariamente tienes cientos de pensamientos que se traducen en sensaciones físicas y emocionales. Si estos pensamientos son nutritivos sentiras bienestar regocijo y energía, en cambio si son pensamientos tóxicos sentiremos desgano, tristeza y hasta sufrimiento.

Eres enteramente responsable de aquellas ideas que acoges, entretienes y que afectan tus estados de ánimo. A su vez, esto se traduce en comportamientos que generan resultados que son cónsonos con el pensamiento y la conducta. Digamos por ejemplo que te levantas por la mañana y comienzas a tener pensamientos pesados o cargados de lo que ha de ser mi día  ¿sabes qué?  Eso será lo que comienzás a ver. Tu mente es tan poderosa que encontrará las evidencias para darte la razón. Tal y como dice el dicho popular “El que busca encuentra”

En cambio si elijes y te responsabilizas por tu bienestar, de modo que, comienzas a cultivar pensamientos de agradecimiento y apreciación por la vida, le seguirán sensaciones placenteras que se traducirán en comportamientos que a su vez producirán resultados positivos.

Los resultados tienen más que ver contigo que con los eventos externos. Es importante que identifiques que el empoderamiento reside en aquello que esta bajo tu control, es decir, tu eres responsable de tus comportamientos, emociones y pensamientos, por lo tanto, puedes generar resultados congruentes con estos desde tus comportamientos, emociones y pensamientos.

Todo comienza con el pensamiento. Descartes decía con el “Cógito Ergo Sum” pienso luego existo. Y hoy muy bien podemos decir pienso y me convierto en eso que pienso,  por lo tanto, soy responsable de mis resultados. Y si tus resultados no te agradan tienes el poder de cambiar tus pensamientos y esto comienza haciéndote plenamente responsables de ellos.

Una manera de tomar consciencia sobre tus pensamientos es identificando las quejas comunes que tienes a diario. Tus quejas evidencian externamente aquello que ocupa tu pensamiento. Cambia tu pensamiento y cambiará lo que percibes del entorno y la manera en que te sentirás.

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